Doctrina
Título:El debut presidencial de Boric
Autor:Hakansson Nieto, Carlos
País:
Chile
Publicación:Columnas de Derecho Constitucional y Derechos Humanos - Columnas 2022
Fecha:14-03-2022 Cita:RL-MMDCCXXXIII-42
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El debut presidencial de Boric 

Por: Carlos Hakansson 

El contenido del discurso del nuevo presidente chileno, Gabriel Boric, desde el balcón central de la Casa de la Moneda, pareció más un mitin de cierre de campaña electoral que un mensaje de reconciliación para el inicio de una nueva etapa en la historia republicana de Chile. La reivindicación pública a la figura de Allende, mediante una cita textual (lo mejor del discurso), así como el reconocimiento a los gobiernos de Aylwin, Frei, Lagos y Bachelet, líderes de la concertación de izquierda, colocaron a Sebastián Piñera fuera de la historia democrática, lo que revela una postura políticamente correcta frente a una plaza de la Constitución abarrotada de gente, mucha de ella pidiendo cárcel para el ahora expresidente.

La frase "sin distribución de la riqueza no puede haber paz", sorprende en un país que durante los últimos cuarenta años ha alcanzado el mayor ingreso per cápita de la región, y que cuenta con la mayor seguridad jurídica para las inversiones. Otra frase reivindicadora fue su alusión a la histórica nacionalización del cobre que, entrelíneas, parece que “traerá cola” con futuros anuncios, una vez instalado el nuevo gobierno. También destaca el apoyo al trabajo de la Convención y su labor para redactar la nueva "Constitución", resaltando "que no sea impuesta", cuando la actual es un texto de transición democrática, aprobado por referéndum y con muchas reformas que han brindado la mayor estabilidad y continuidad a un sistema de partidos y, curiosamente, desde su transición conducido por más líderes de izquierda. Hubo también un conjunto de expresiones que tampoco parecen presagiar una moderación en el discurso y el contenido de las futuras políticas que se busca implementar. A todo lo anterior, se debe tener cuenta que Gabriel Boric solo tenía cuatro años de edad cuando Chile retornó a la democracia.

La posición abierta de Boric para trabajar con los países de la región, sosteniendo que es el lugar al que Chile también pertenece, quiere dejar atrás ese particular aislamiento que gusta mirar al hemisferio norte y Oceanía para suscribir la mayor cantidad de tratados de libre comercio. Declaró también su deseo de superar las históricas inseguridades con sus vecinos territoriales para colaborar activamente con ellos; sin embargo, no sabemos si su declaratoria de intenciones es una "brisita bolivariana"; es decir, más cercana al grupo de Puebla y condicionada al socialismo del siglo XXI.

Antes, durante y después de su discurso, fue palpable la expectativa de sus simpatizantes, vientos favorables que deberá saber administrar con el tiempo, a pesar de vaticinar posibles errores y decir que los asumirá con humildad. Lo cierto es que el entusiasmo inicial se agota rápido cuando no se aprecian buenos resultados. Los errores siempre se cometen y sus consecuencias serán más graves si provienen de los mandatos ideológicos que nublan todo realismo político. Cuando ello ocurre, los más necesitados sufrirán los efectos por la falta de empleo, aumento de la inflación y deficientes servicios públicos.

La primera señal que indicará la pérdida de rumbo será la instalación del clientelismo y reparto amical de puestos públicos, moneda de cambio para quiénes lo apoyaron durante la campaña, importando menos sus condiciones y experiencia profesional para afrontar la crisis económica y política. Los síntomas más graves serán el dictado de medidas populistas y crispar su relación con la oposición congresal, para decir que representa a los discriminados y desposeídos. Los típicos primeros pasos de los gobiernos autodenominados revolucionarios, de reivindicación social o de gran transformación.

 



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